Siguiendo con Internet

Panel 1

Mi primer contacto con la informática se produjo en la fábrica hace unos 20 años. Enseguida comprendí que aquel nuevo invento iba a cambiar muchas cosas, entre otras la forma de trabajar. Tuve que ponerme al día, asumir que mi oficio de toda la vida jamás volvería a ser el mismo, y reciclarme. Admito que el esfuerzo mereció la pena…

Cuando conocí Internet primero pensé que era un gran medio de información y muy pronto que era una nueva y extraordinaria forma de comunicación ya que permitía el libre intercambio entre las personas. Entendí que Internet provocaría muchos cambios en la sociedad, y que ésta tendría que reciclarse, igual que yo lo había hecho en mi profesión.

Dentro de pocos meses cumpliré 65 años y he sido toda mi vida un obrero (por cierto, ¡a mucha honra!). Estas dos condiciones me hacen pertenecer al colectivo de los que no pudieron ir mucho a la escuela, por eso me resulta difícil entender que personas más jóvenes, más estudiadas y que, por su posición, deberían conocer el mundo mejor que yo sean incapaces de asumir los cambios que las nuevas tecnologías producen y, sobre todo, de adaptarse a ellos.

Quizás la cuestión esté en que algunos deberían abandonar la burbuja y abrir los ojos y los oídos a lo que está pasando fuera.

NOTA: En la fotografía estoy “intercambiando información” con una red de distribución eléctrica.

Published in: on 03/12/2009 at 10:31 PM  Comments (1)  
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Máquinas

Central Las Nieves


Arturo Barea, en La forja de un rebelde, cuenta como en su primera visita a la Casa del Pueblo presenció una reunión de tipógrafos que debatían sobre si ir o no a la huelga. Al final de la discusión un exaltado se levantó y dijo que había que pasar a la acción directa: cargarse unos cuantos patronos y prender fuego a los talleres. Otro se opuso radicalmente, añadiendo que de romper las máquinas nada, las máquinas eran de los trabajadores, son sagradas, y acabó gritando que como él viera a cualquiera romper su Minerva ¡le machacaba los sesos!

Quizás ese amor a las máquinas, el considerarlas como algo propio y no del patrón, aunque las haya pagado, tenga mucho que ver con lo que dio en llamarse orgullo de clase, un orgullo basado en el convencimiento de que los trabajadores, con SUS máquinas y herramientas, eran los actores principales e imprescindibles en el proceso de creación de bienes y, por tanto, el motor del desarrollo.

En cierta ocasión escuché decir a un empresario que los obreros asturianos, a lo largo de la historia, dinamitaron iglesias, conventos y cuarteles, pero jamás permitieron que la galería de una mina se hundiera o un horno alto se “emburricase” por falta de mantenimiento. Lo curioso del caso es que el empresario le decía esto, casi con orgullo propio, a un colega suyo madrileño que criticaba la alta conflictividad laboral de Asturias.

Pero hoy las cosas han cambiado mucho. En esta sociedad de lo desechable, del usar y tirar, las máquinas sólo tienen un valor inmediato, muy corto en el tiempo, porque ya no se trata de producir útiles, cosas que permitan a las personas vivir mejor. Sólo se produce para vender, no importa su utilidad sino el beneficio económico instantáneo. Por eso hoy las máquinas y las instalaciones ya no precisan mantenimiento, no se pueden reparar ni perfeccionar. Ya no interesa, no es rentable.

Pero también las personas son desechables, también los trabajadores de hoy son “a corto plazo”. Su utilidad, como la de las máquinas, es momentánea, tiene que responder y adaptarse, no a la innovación, sino a “las necesidades del consumo”. Unas necesidades también cortoplacistas, creadas, fomentadas y liquidadas por los mismos que después tratarán de saciarlas.

Quizás hoy al tipógrafo de La forja de un rebelde no le interesara demasiado lo que pudiera ocurrirle a su Minerva, quizás, enmascarado tras una pantalla, no supiera tan siquiera como era, como funcionaba, y difícilmente se puede amar lo que no se conoce. Quizás fuera un trabajador precario: hoy tipógrafo, mañana… dios sabe qué.

Published in: on 01/09/2009 at 11:02 AM  Comentarios desactivados en Máquinas  
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