Literatura

Cuatro meses antes había cumplido trece años. Trabajaba en la cabina de proyección de un cine y para alcanzar a los mandos de las máquinas tenía que subirme a un cajón de madera (el mismo que utilicé para parecer más alto en la fotografía).
Aquel mundo que obligaba a los niños a trabajar, en lugar de jugar, me parecía horroroso, pero había descubierto un truco para sobrevivir: mi tío Ramón me prestaba su biblioteca y me regalaba libros. Con ellos pude acompañar a los piratas en la busqueda de tesoros, yo mismo lo fuí en Malasia y Borneo, subí en globo, bajé al centro de la tierra, escalé las torres de Notre Dame para ver el París del siglo XV y hasta entré en el país de las maravillas persiguiendo a un conejo blanco con chaleco y reloj…
Años más tarde me compliqué la vida al tratar de ser libre en una España en la que casi todo estaba prohibido, pero seguía teniendo mi refugio secreto y podía buscar a la Maga en el mundo de Cortázar, hablar con Zavalita en “La Catedral”, visitar el planeta Solaris o descubrir la comarca de Región guiado por Juan Benet.
Ahora mismo, de la mano de Ramiro Pinilla, soy un librero de Getxo que decide convertirse en el detective Samuel Esparta para descubrir a un asesino.
No tengo ninguna duda de que la literatura es uno de los mejores inventos de la humanidad.
¡Viva la literatura!
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Published in: on 02/05/2009 at 11:26 AM  Comments (3)  
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