Que no, que no, paloma, no, que así que no trabajo yo

Pozo Samuño. Ciaño. Langreo. Según se acercaba la huelga general iba aumentado mi cabreo, creí que ya había leído y escuchado todo pero hoy, víspera del 29-S, la cosa todavía fue a más.

Esta mañana moví el dial de la radio de tertulia en tertulia y confirmé mi sospecha: ¡estamos ante la mayor ofensiva antisindical de la etapa democrática de este país! Para algunos los sindicalistas somos unos delincuentes, para otros unos aprovechados y para casi todos unos retrógrados que nos oponemos a la “modernización” de la economía.

Según la mayoría de estos “gurús mediáticos” la huelga es algo del pasado, del siglo XIX. Uno de ellos se preguntaba, sin que nadie le replicase, por el sentido de la huelga en unos tiempos en que mucha gente trabaja desde su casa y gran parte de las tareas en la fábricas las hacen los robots (!). Pero ¿en qué país creen ustedes que viven? O es que, ustedes tan listos, se creen todo que les cuentan…

No señores, no, ustedes son los retrógrados. Ustedes, al asumir y defender que la modernidad exige la liquidación de los avances y conquistas sociales, que la economía, con su “autorregulación”, es algo que se escapa a cualquier acción humana, están volviendo, no al siglo XIX sino al XVIII, a las teorías económicas del inicio de la era industrial.

 

Published in: on 28/09/2010 at 12:10 PM  Comments (5)  
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