¿Inmigrantes o esclavos?

inmigrantescanarios

Los inmigrantes han sido una de las claves del crecimiento económico que España ha tenido en los últimos diez o quince años. Ellos han contribuido a que la mayoría fuéramos bastante más ricos y una minoría muchísimo más.

Todo indica que han tenido mucho que ver con que nosotros pudiéramos cambiar de coche antes de que el “viejo” realmente lo fuera, con la invasión de televisores de plasma, equipos informáticos, teléfonos móviles de última generación y diseño (incluso para el niño y para la niña)… Nos han permitido sentirnos, durante un tiempo, como si fuéramos realmente ricos.

Los inmigrantes han venido a cubrir los puestos de trabajo que la mayoría de los españoles no queríamos ocupar, por incómodos, mal pagados o mal vistos socialmente. Han venido a rellenar los huecos dejados por nuestro bajo índice de natalidad, a cuidar a nuestra envejecida población.

Ahora sobran, molestan. En realidad siempre han molestado, como dijo un energúmeno: “Deberíamos verlos a las seis de la mañana en el tajo y desaparecer de nuestras vistas cuando acaban su jornada laboral”.

A veces pienso que a este país lo que le gustaría es tener esclavos.

NOTA: La fotografía corresponde a la llegada, en 1949, de emigrantes canarios a Venezuela. La noticia decía: “Un velero destartalado ha llegado a la costa con 106 inmigrantes irregulares a bordo. Los sin papeles detenidos, entre los que había diez mujeres y una niña de cuatro años, se hallaban en condiciones lamentables: famélicos, sucios y con las ropas hechas jirones. La bodega del barco, que sólo mide 19 metros de eslora, parecía un vomitorio y despedía un hedor insoportable.

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Published in: on 20/01/2010 at 8:57 PM  Comments (1)  
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Chinos

En una tienda de mi barrio se originó un gran debate sobre la subida del precio de la carne de cerdo: según la mayoría de las señoras presentes (yo soy uno de los poquísimos hombre que hace la compra en ese establecimiento) el motivo de esta subida era que "ahora mandamos el cerdo a los chinos”.

Traté de convencerlas de que no “mandábamos“ la carne a los chinos sino que se la vendíamos a buen precio y que, siendo ese país el mayor consumidor de porcino del mundo, eso podía ser bueno para los españoles.

No conseguí nada con mis razonamientos: todos sabemos que los chinos pertenecen a una raza inferior que viene a España a vender baratijas y cosas de plástico… Un pueblo tan pobre y atrasado que, hasta hace algunos años, era necesario pedía dinero para su evangelización con unas huchas en forma de cabeza de un niño con los ojos rasgados y coleta (todos sabemos que los chinos llevan coleta y se la cortan para venir aquí).

Si hubiéramos leído a Eduardo Galeano nos habríamos enterado que casi todo se inventó en China:

La seda nació allí hace cinco mil años.

Fueron los primeros en usar gas y petróleo en sus cocinas y sus lámparas.

Tenían arados de hierro y máquinas sembradoras, trilladoras y cosechadoras, dos mil años antes de que los ingleses mecanizaran su agricultura.

Inventaron la brújula mil cien años antes de que los europeos empezaran a usarla.

Mil años antes que los alemanes, descubrieron que los molinos de agua podían dar energía a sus hornos de hierro y acero.

Imprimieron libros seis siglos antes que Gutemberg, y dos siglos antes que él usaron tipos móviles de metal en sus imprentas.

A principio del siglo quince la gran flota china viajaba por las costas de África, Java, la India, Arabia, Turquía… No eran misiones de conquista sino de de exploración y comercio. Con esos viajes iba creciendo la biblioteca imperial de Pekín, que tenía cuatro mil libros.

Por entonces, el rey de Portugal tenía seis libros.


Published in: on 27/11/2008 at 6:51 PM  Comentarios desactivados en Chinos  
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