De profesión, político

800px-Chartist_meeting,_Kennington_Common

En la primera mitad del siglo XIX el movimiento cartista inglés reivindicaba, entre otras cosas, que no fuera necesario ser propietario para pertenecer al Parlamento así como el pago de dietas a los que formaran parte de él. El objetivo era conseguir que los obreros pudieran pertenecer a las instituciones políticas para poder defender mejor sus intereses, cuestión que precisaba acabar con el monopolio de los propietarios con fortuna.

Hace poco un compañero que formó parte de los primeras corporaciones locales democráticas, en representación del PCE, recordaba como el día de cobro en el Ayuntamiento entregaban todo el dinero percibido por dietas o liberaciones al responsable del partido para que lo redistribuyera, de forma y manera que a cada uno le compensara los gastos que hubiera tenido o los salarios que pudiera haber perdido por su condición de concejal. La filosofía era muy clara, nadie debía perder dinero por su dedicación política, pero nadie podía ganarlo.

Detrás de estas dos historias hay una forma de entender la política y, sobre todo la representación en las instituciones: uno es minero, abogado, catedrático o electricista y circunstancialmente se dedica a una tarea para la que fue propuesto y elegido en un momento determinado.

Vaya por delante mi convencimiento de que no todos los políticos son iguales, ni tampoco todos los partidos, pero creo que hoy en día se ve y se vive esta actividad como una profesión. Quizás de esa forma de entender la política se deriven algunos de los males que, en este terreno, sufre este país. Cuando uno es un profesional trata de progresar en el escalafón, procura no perder su puesto de trabajo, intenta asegurar su vida futura… Lo peor de todo es que puede acabar considerando que las herramientas y los medios con los que trabaja son de su propiedad y hasta pensando que aquellos que no son del oficio, aunque sean quienes le hayan elegido, son incapaces de entender su compleja tarea… al fin y al cabo cualquier profesional es un experto en lo suyo.

 

Sé que soy un trasnochado que no es capaz de asumir que los tiempos han cambiado, que la política hoy tiene que ser como es, pero sigo pensando que no sólo hace falta una política diferente sino también una forma diferente de hacer política.

Anuncios
Published in: on 05/04/2010 at 9:46 PM  Comments (1)  
Tags: ,

Regreso a la cárcel de Oviedo

CAR

Mañana asistiré a la inauguración del Archivo Histórico de Asturias, en la antigua Cárcel de Oviedo. Volveré a entrar en ella 37 años después, esta vez sin esposar.

Recuerdo que lo primero que me encontré al ingresar en esta prisión fue un enorme mural que, más o menos, decía:

“No hay en todo el mundo un régimen penitenciario más justo y cristiano que el instaurado por nuestro Glorioso Movimiento Nacional” (Francisco Franco)

¡Toma ya!

Published in: on 21/03/2010 at 12:50 PM  Comments (1)  
Tags: ,

“Amigos de Mieres”

La Fundación Juan Muñiz Zapico y la Editorial KRK acabamos de publicar un libro de Francisco José Faraldo sobre “Amigos de Mieres”, una asociación cultural que se distinguió tanto por su contribución a la extensión de la cultura como por su combatividad en la lucha contra la dictadura. A mí me ha tocado escribir una pequeña introducción que reproduzco a continuación:

Con la publicación de este trabajo de Francisco Faraldo sobre la Asociación Amigos de Mieres, la Fundación Juan Muñiz Zapico pretende iniciar un proceso de investigación sobre las “Sociedades Culturales” que se crearon en Asturias en los años 60 del pasado siglo. Intentaremos recuperar y difundir la historia de estas organizaciones que jugaron un importantísimo papel tanto en la difusión de la cultura entre las capas populares como en la lucha por la democracia.

La tarea no va a resultar sencilla, será preciso encontrar lo que pueda quedar de los archivos de estas entidades y tratar de reconstruir su historia a través de la memoria de aquellas personas que fueron su germen y su “alma”, algunas de ellas ya han fallecido con lo cual la dificultad se acrecienta. Sin embargo el esfuerzo es necesario, recuperar la memoria de las Sociedades Culturales asturianas y dar a conocer su historia a las generaciones que no vivieron los oscuros años de la dictadura es una acto de justicia del que, además, se pueden extraer lecciones para el presente y el futuro.

En 1964 las Cortes franquistas aprobaron una ley que permitía la creación de asociaciones con algunos fines muy limitados y siempre que no contribuyeran a la “subversión” del régimen establecido. Está claro que esta ley pretendía lavar la cara del franquismo ante los países occidentales, muy dañada por la repercusión internacional de las huelgas del 1962-63 y por la brutal represión que se había ejercido durante las mismas. De hecho estos acontecimientos habían contribuido de manera muy importante a desbaratar los planes de que España pudiera iniciar conversaciones con la Comunidad Económica Europea para su posible ingreso.

Pero este remedo de regulación del asociacionismo, hecho “cara a la galería”, fue aprovechado por muchos españoles para tratar de abrir espacios de libertad, por diminutos que estos fueran: se crearon asociaciones de cabezas de familia, de amas de casas… y, sobre todo, asociaciones para el fomento y la promoción de la cultura.

Asturias, por la proliferación de Sociedades Culturales y por el número de socios que éstas llegaron a aglutinar, fue un caso ejemplar. No cabe duda de que Amigos de Mieres sirvió de modelo para imitar y exportar a otras comarcas; pero el caso de Gijón es también llamativo: llegaron a establecerse cuatro asociaciones (Gesto, Cultural Pumarín, Gijonesa, Natahoyo) y a organizarse el “Día de la Cultura”, un acto multitudinario que acabó adquiriendo carácter regional y llegó a ser referente para todo el país.

La estrategia de utilizar el más mínimo margen de las leyes franquistas como una herramienta para luchar contra ella no era algo nuevo, ya las Comisiones Obreras estaban utilizando las elecciones a Jurados y Enlaces del “Sindicato Vertical” (Sindicato único y obligatorio creado por la dictadura siguiendo el modelo falangista) como una forma de movilizar y organizar a los trabajadores. Se trataba, al fin y al cabo, de convertir el más mínimo resquicio en la mayor brecha posible.

En el caso de las Sociedades Culturales esa brecha abierta permitía crear espacios de libertad, aunque fuera una libertad muy vigilada. En ellas se podía vivir y compartir lo que afuera estaba vedado, era como asomarse a una ventana para poder contemplar algunas de las cosas ocultas por la oscura noche del franquismo.

Por otra parte la cultura (el cine, el teatro, la literatura, la música…) era en sí misma un elemento de denuncia y rebelión, por algo el nacional-catolicismo la había combatido con tanta saña desde el inicio de la guerra civil, por algo había tratado de exiliarla y aniquilarla. Las Sociedades Culturales fueron un instrumento para que muchas personas se acercaran a ella y descubrieran la existencia de otra realidad, de otra forma de vivir, muy diferente a la que se nos trataba de imponer.

Pero, además de todo esto, ¿fueron estas sociedades una “tapadera” del partido Comunista, tal como quería hacer creer la propaganda del Régimen? Yo, sinceramente, creo que no. No se puede negar que los militantes del PCE y de las Comisiones Obreras éramos los más activos y organizados en la lucha contra la dictadura y que jugamos un papel fundamental en la creación y en el desarrollo de estas entidades, pero no se entraba en las Culturales por ser comunista, lo que sí ocurría es que algunos de los que entraban acababan siéndolo o simpatizando y apoyando su causa que, en aquel momento, no era otra que la causa de la libertad y la justicia.

Soy testigo de que había una preocupación y un interés en que las Sociedades Culturales fueran algo abierto al mayor número de personas posibles y que se veía como algo a evitar su utilización partidaria. En más de una ocasión la dirección regional del PCE criticó y reprendió las actitudes que pudieran favorecer las campañas de la Policía Política, siempre tratando de alejar a la gente de aquellos centros acusándolos de ser un “nido de comunistas”.

Hay mucho que estudiar y opinar sobre el fenómeno de las Sociedades Culturales en Asturias bajo la dictadura franquista. Pero también deberíamos de analizar por qué éstas prácticamente desaparecieron con la llegada de la democracia… Por qué esta red que se extendía por toda la región y desarrollaba una importantísima actividad cultural no supo, o no pudo, adaptarse y seguir jugando un papel en la nueva situación del país. Creo que esta pregunta ronda en la cabeza de todas las personas que tuvimos algo que ver con la extraordinaria experiencia de poder sentir que existían pequeñas islas de libertad en medio de tanta opresión. Pero al menos yo no tengo la respuesta.

Published in: on 17/11/2009 at 7:57 PM  Comentarios desactivados en “Amigos de Mieres”  
Tags: , ,

Internacionalismo

Luxemberg, Rosa (1870-1919)Auf einem blumengeschmückten Podium sprach Rosa Luxemberg in Stuttgart, 1907.Foto

José Luís López Bulla publica en su blog un artículo en el que hace una provocadora, y muy acertada, reflexión sobre las contradicciones que se dan en la acción sindical ante la deslocalización de empresas en una economía globalizada como la actual. No sólo comparto totalmente lo que dice en su artículo, si no que, además, mi experiencia como sindicalista y como trabajador de una gran industria del acero, primero estatal y más tarde mundial, lo corrobora.

Pero el artículo de José Luís me ha traído a la memoria una obra literarias (¡ay, siempre la literatura!) que leí hace muchos años, gracias a un antiguo bibliotecario que en la posguerra logró salvar muchos libros de la barbarie falangista, se trata de Los Thibault de Roger Martin du Gard. En esta saga de ocho novelas, que devoré con la avidez de mis 18 años, se relata la ruptura de la II Internacional al fracasar sus intentos para que los partidos que la componían se opusieran a la inminente 1ª Guerra Mundial.

Jacques, uno de los personajes de Los Thibault, ve con frustración como muchas de las organizaciones obreras anteponen su condición nacional a su condición de partido de clase y llaman a los trabajadores a defender a la “patria”. En un intento desesperado por cambiar la Historia se dirige con un avión al frente franco-alemán con la intención de arrojar un manifiesto en el cual denuncia la guerra como una cuestión entre imperialistas y pide a los soldados que se revelen contra las autoridades en lugar de matarse entre ellos. El avión, averiado, se incendia y Jacques muere antes de conseguir su objetivo… mientras, abajo, comienza una contienda bélica que durará cuatro años, costará la vida a ocho millones de personas, dejará seis millones de inválidos y arruinará a Europa.

La historia de Jacques me parece una metáfora del principio del fin de un sueño: El sueño de la unidad universal de los oprimidos con el fin de conseguir un mundo justo en el que cada uno aportaría según posibilidades y cada uno recibiría según sus necesidades. Pero hoy el internacionalismo de los trabajadores no debería responder a un sueño, a un ideal, ya que es una necesidad imperiosa. El capitalismo se ha globalizado, ya no tiene patria, las empresas han pasado de ser multinacionales a ser transnacionales, los medios directos de producción (trabajadores, materiales, maquinaria) no tienen casi ningún valor… Y, mientras tanto, nosotros seguimos anclados en nuestro pequeño mundo, local, regional, nacional ¡cómo si nada hubiera pasado!

Nota: La señora de la fotografía es Rosa Luxemburgo (admirada por muchos pero leída por pocos) que se opuso radicalmente a la participación en la 1ª Guerra Mundial.

Published in: on 12/09/2009 at 6:41 PM  Comentarios desactivados en Internacionalismo  
Tags: ,

Primero de Mayo a la intemperie (1977)

Hace unos días estuve en la Delegación del Gobierno en Asturias para asistir al acto de entrega de la medalla al Mérito en el Trabajo a Tina Marrón. Durante su desarrollo me vino a la memoria lo que viví 32 años antes en aquel edificio, entonces sede del Gobierno Civil.

El 27 de Abril de 1977, después de haberlo hecho con los partidos políticos, se legalizó a los sindicatos. Aquel 1 de Mayo iba a ser el primero en libertad después de casi 40 años y nos preparábamos para celebrarlo por todo lo alto.

En Asturias las Comisiones Obreras y la Unión Sindical Obrera queríamos organizar un mitin en la Plaza de Toros de Gijón, mientras que la UGT lo haría, conjuntamente con la Federación Socialista Asturiana, en el Pabellón de Deportes de Oviedo. Pero las cosas no resultaron tan fáciles como nosotros nos imaginábamos.

Cuarenta y ocho horas antes del acto se nos convoca con urgencia en el Gobierno Civil a los firmantes de la solicitud, Severino Arias como secretario General de la USO y el que suscribe como Secretario General de CC.OO. de Gijón. Era tal la urgencia de la reunión que en mi caso me localizaron cuando estaba trabajando en mi empresa y la policía se ofreció a trasladarme en coche hasta Oviedo. Yo rechacé la oferta porque me temía que el traslado pudiera efectuarse en el Seat 1500 negro, con cortinas en la ventanilla trasera, en el que en más de una ocasión me llevaron detenido desde la Comisaría de Gijón hasta la sede de la “Brigada Regional de Información Social” en Oviedo.

En aquella entrevista el Gobernador Civil nos comunica que nuestro mitin-celebración del 1º de Mayo no estaba autorizado… <<¿Y el de la UGT?>>, preguntamos; el Señor Gobernador, sin inmutarse, nos dice que el del otro sindicato sí lo está. Según él la diferencia en el tratamiento se debía a un problema técnico: ¡El de la UGT se iba a llevar a cabo en un recinto techado y el nuestro en uno descubierto! Me pareció un mal chiste, por lo que jocosamente pregunté: <<¿Y si techamos la Plaza de Toros?>>. Sonrió y dijo que lo sentía, eran las instrucciones que tenía.

Aquel Primero de Mayo experimenté en mi propia cabeza que eso de la legalidad era relativo. Y digo que lo experimente en mi propia cabeza porque acabé en el Hospital de Cabueñes con una conmoción cerebral, fruto de los golpes que recibí cuando intentaba hablar por un megáfono a las personas que se habían concentrado ante la Plaza de Toros de Gijón.

Estaba claro, al final unos éramos menos legales que otros.

Published in: on 18/07/2009 at 5:14 PM  Comentarios desactivados en Primero de Mayo a la intemperie (1977)  
Tags: , , ,

Una huelga en el Gijón de 1909

<<Hoy se reunirán en la plaza del Carmen los obreros que viven en Somió, los cuales desfilarán hacia dicha parroquia acompañados de un gaitero y un tamborilero que harán sonar sus instrumentos después de rebasar la línea urbanizada, como mandan las ordenanzas. Cuando lleguen a su destino, celebrarán una reunión al aire libre para ratificar su actitud de huelga hasta que la empresa acceda a concederles las mejoras laborales y sociales que vienen solicitando. Una vez termine, romperán un tonel de la mejor sidra.>>
(Diario “El Comercio”)

Published in: on 15/07/2009 at 11:16 AM  Comments (1)  
Tags: , ,

Esclavos, mujeres y sociedad moderna

Marie-Olympe-de-Gouges

En 1793 la misma Revolución que había proclamado la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, mandaba a la guillotina a Olympia de Gouges. Su delito era haber pretendido que se aprobara una Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, en ella se decían cosas como que “… si la mujer tiene el derecho de subir al cadalso, debe tener también igualmente el de subir a la Tribuna“. El problema de fondo estaba en que para que las mujeres subieran a la Tribuna debían abandonar el papel que tenían asignado por la sociedad, lo cual crearía dificultades a los hombres libres (sólo los hombres…) para ejercer su importante y trascendente papel de ciudadanos.
Muchos siglos antes Aristóteles, autor de “Ética a Nicómaco”, una obra que todavía hoy sirve de referente en la filosofía de la Moral y la Ética, justificaba la esclavitud. Sin los esclavos no era posible la Polis, su trabajo era indispensable para que los hombres libres (sólo los hombres…) pudieran ejercer sus obligaciones como ciudadanos.La historia está llena de grandes palabras, de grandes conceptos e ideales que parecen referirse al conjunto de la humanidad, pero en muchas ocasiones sólo tratan de lo que una minoría obtiene a costa de oprimir a la mayoría. Cuando hoy hablamos de las conquistas de la sociedad moderna, de su desarrollo científico y tecnológico, del bienestar alcanzado por sus ciudadanos ¿no estamos refiriéndonos a una pequeña parte de los seres humanos? ¿no será una minoría la que disfruta de esos beneficios, obtenidos a costa de la explotación de la gran mayoría?
Published in: on 05/07/2009 at 5:48 PM  Comments (1)  
Tags: , ,

Chinos

En una tienda de mi barrio se originó un gran debate sobre la subida del precio de la carne de cerdo: según la mayoría de las señoras presentes (yo soy uno de los poquísimos hombre que hace la compra en ese establecimiento) el motivo de esta subida era que "ahora mandamos el cerdo a los chinos”.

Traté de convencerlas de que no “mandábamos“ la carne a los chinos sino que se la vendíamos a buen precio y que, siendo ese país el mayor consumidor de porcino del mundo, eso podía ser bueno para los españoles.

No conseguí nada con mis razonamientos: todos sabemos que los chinos pertenecen a una raza inferior que viene a España a vender baratijas y cosas de plástico… Un pueblo tan pobre y atrasado que, hasta hace algunos años, era necesario pedía dinero para su evangelización con unas huchas en forma de cabeza de un niño con los ojos rasgados y coleta (todos sabemos que los chinos llevan coleta y se la cortan para venir aquí).

Si hubiéramos leído a Eduardo Galeano nos habríamos enterado que casi todo se inventó en China:

La seda nació allí hace cinco mil años.

Fueron los primeros en usar gas y petróleo en sus cocinas y sus lámparas.

Tenían arados de hierro y máquinas sembradoras, trilladoras y cosechadoras, dos mil años antes de que los ingleses mecanizaran su agricultura.

Inventaron la brújula mil cien años antes de que los europeos empezaran a usarla.

Mil años antes que los alemanes, descubrieron que los molinos de agua podían dar energía a sus hornos de hierro y acero.

Imprimieron libros seis siglos antes que Gutemberg, y dos siglos antes que él usaron tipos móviles de metal en sus imprentas.

A principio del siglo quince la gran flota china viajaba por las costas de África, Java, la India, Arabia, Turquía… No eran misiones de conquista sino de de exploración y comercio. Con esos viajes iba creciendo la biblioteca imperial de Pekín, que tenía cuatro mil libros.

Por entonces, el rey de Portugal tenía seis libros.


Published in: on 27/11/2008 at 6:51 PM  Comentarios desactivados en Chinos  
Tags: , ,