Las mujeres de Gijón se amotinan (1898)

Cimadevilla

Pamela Beth Radcliff es una historiadora norteamericana que realizó su tesis doctoral sobre los movimientos sociales en Gijón. Dicha tesis está publicada, en forma de libro, por la Editorial Debate con el título <<De la movilización a la Guerra Civil – Historia política y social de Gijón (1900-1937)>>. Bajo mi punto de vista, lo más interesante de este trabajo de investigación histórica es la atención que presta a la vida en los barrios obreros,así como al papel específico de las mujeres en las luchas sociales de la época.

No me resisto a trascribir, a pesar de su extensión, el relato de un acontecimiento ocurrido en Gijón en Mayo de 1898, “[…] cuando miles de mujeres se echaron a las calles para expresar su indignación por un detestado impuesto sobre los alimentos, el consumo. Comenzó en el barrio obrero más antiguo, Cimadevilla, cuando un agente de aduanas confiscó dos pescados a una pescadera que no había pagado el nuevo impuesto sobre el pescado. Inmediatamente, las otras vendedoras del mercado de pescado cerraron sus puestos y marcharon con su pancarta hasta el ayuntamiento, que estaba nada más salir del barrio. Como el alcalde se negó a hablar con ellas, salieron de nuevo a la calle y se dirigieron a la fábrica de cigarros de Cimadevilla. Allí convencieron a las a las mil ochocientas cigarreras de que se unieran a ellas. La multitud de más de dos mil mujeres y niños regresó al ayuntamiento, pero al no recibir más que silencio de los funcionarios municipales, empezó a recorrer las fábricas, pidiendo a todas sus trabajadoras que salieran.”

Por la tarde, ante la falta de respuesta de las autoridades, la manifestación se volvió violenta. Se asaltaron algunas fábricas de alimentos, se quemaron documentos de la oficina de administración del consumo… Las autoridades locales llamaron a los soldados para <<calmar>> a las manifestantes, pero los tiros al aire no consiguieron más que aumentar la excitación. Al llegar la noche, las mujeres se marcharon voluntariamente a sus casas.

Al día siguiente, los disturbios se reanudaron, con una violencia nunca vista en Gijón, según los periódicos. Primero las mujeres cerraron la oficina donde los agricultores registraban sus productos. Después saquearon varias panaderías (una de ellas propiedad de un notable republicano) y la fábrica de chocolates de Zarracina. Sacaron a la calle los sacos de cacao, café y canela y los vendieron a los transeúntes por una pequeña fracción de su precio de mercado. […] Desde el punto de vista de las amotinadas, la comida, ya se tratara de artículos básicos o de lujo, debía estar al alcance de todos.

A estas alturas, los gobiernos municipales y regionales habían coordinado ya una respuesta, y el gobernador civil, hablando desde el balcón del ayuntamiento, prometió a la multitud abolir los consumos. Hubo nuevos gritos, pidiendo que se destituyera al alcalde, y una comisión de mujeres presentó una petición al alcalde, solicitando su dimisión. Ante tal perdida de confianza en su autoridad, el alcalde accedió a retirarse. El anuncio de su dimisión arrancó gritos de júbilo de la multitud, que por fin se marchó pacíficamente a sus casas.”

Pero ¿cual fue la actitud de las fuerzas progresistas masculinas de la ciudad? Los republicanos criticaron el desprecio a la propiedad privada, el Partido Socialista desaprobó oficialmente el motín y la prensa obrera dijo que los participantes <<eran gente sin ideas>> y <<alborotadores arcaicos>>

Al fin y al cabo, cosa de mujeres…

Published in: on 24/07/2009 at 7:22 PM  Comments (2)  
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