Cerrando el paréntesis del capitalismo. Regresan los “tiburones”

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Al inicio de la actual crisis económica Díaz Ferrán dijo que había “que abrir un paréntesis al capitalismo". El propio Rodrigo Rato advirtió: “No es la Revolución de Octubre, pero no hay alternativa a la intervención pública”.

El sistema financiero estaba en la UVI y había que salvarlo con urgencia poniendo a su servicio dinero público, o eso o el caos… Durante algún tiempo los gurús de la economía se callaron. Las grandes corporaciones financieras y las entidades bancarias, mientras estiraban la mano, pusieron cara de buenos, incluso algunos de arrepentidos.

Los más optimistas vieron en esta situación una oportunidad para reestructurar el actual sistema capitalista, someter a los mercados al control de los poderes políticos, acabar con los paraísos fiscales y otras tantas cosas que se anunciaron con bombo y platillo. Pero ya había avisado el ex presidente de la Reserva Federal de EE UU, Alan Greenspan, que la «codicia» y «la capacidad insaciable» es propia del género humano.

Los que generaron esta situación parece que han salvado los muebles, parece que ya pueden volver a ganar dinero, la propia crisis, incluso la financiación del déficit adquirido para paliarla, puede ser una buena oportunidad de negocio ¡Regresan los buenos tiempos!

No hay crédito para la pequeña y mediana empresa, el tejido productivo ha quedado hecho unos zorros, el paro ha crecido brutalmente… Para solucionar estos problemas también sería necesaria la intervención de los poderes públicos pero esta vez no les interesa, esta vez pondría en peligro el beneficio que su insaciable codicia ya empieza a olfatear.

Los “tiburones” han vuelto a tomar el timón de la economía mundial.

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Published in: on 12/02/2010 at 8:24 PM  Comments (1)  
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Sobre la juventud / O de como cualquier tiempo pasado no fue mejor

Seminario Jóvenes y Mayores

Recientemente participé en una mesa en la que se debatía sobre jóvenes y mayores. Me sorprendió escuchar en algunas intervenciones, tanto de unos como de otros, una cierta añoranza de los tiempos pasados. Yo no comparto en absoluto esa añoranza.

Los jóvenes de mi generación también éramos trabajadores precarios, también teníamos jornadas interminables y, en muchos casos, tampoco cotizábamos a la seguridad social. Ah, ¡pero éramos más rebeldes!, nos organizábamos y nos movilizábamos para luchar contra aquella situación… Algunos, más bien pocos, y los que lo hacíamos solíamos acabar despedidos (como ahora) y, en bastantes casos, en la cárcel (algo hemos mejorado ¿no?).

Existe entre los jóvenes de hoy la idea de que sus mayores contaban con trabajo estable, bien pagado, con derechos, desarrollado en unas condiciones dignas y en una sociedad que protegía a los trabajadores pero ¡eso no es cierto!

En este país comenzamos a aproximarnos al nivel de bienestar del resto de Europa cuando ya estaban muy avanzados los años 70. Pero además esta mejora duró bastante poco: en los años 80 se iniciaron las reestructuraciones, los recortes del empleo y de bastantes de los derechos que se habían conquistado.

¿Por qué los mayores contribuimos a esa idealización del pasado? Creo que en esto algo tiene que ver la amnesia colectiva que parece que padecemos: Hemos olvidado, o preferimos olvidar, que España hasta hace bastante poco era un país pobre e inculto en el que casi todo estaba prohibido, un país que tenía millones de emigrantes repartidos por Europa y América, un país al que que venían a instalarse las grandes empresas multinacionales buscando mano de obra barata…

Pero ¿ los jóvenes actuales, son mejores o peores que los de antaño?, pues ni una cosa ni la otra. La juventud no es más que una etapa en la vida de las personas, por tanto cada sociedad tiene su juventud.

Si vivimos en una sociedad de “nuevos ricos”, sus jóvenes querrán ser ricos. Si vivimos en una sociedad que prima el éxito personal, sus jóvenes querrán triunfar. Si vivimos en una sociedad que valora, más que nada, el lujo y la ostentación, sus jóvenes querrán tener coche (no cualquier coche), piso (no cualquier piso)… Si vivimos en una sociedad en la que parece que todo está al alcance de la mano, en la que todo es posible ¿cómo vamos a explicar a los jóvenes que lo que ellos quieren no lo es?

Sólo hay una forma de cambiar a la juventud: cambiar la sociedad. Una sociedad que ellos no construyeron, que heredaron de las generaciones anteriores. Pero antes los mayores debemos comprender y aceptar que cualquier transformación importante resultará imposible sin el protagonismo de los jóvenes.

Published in: on 05/11/2009 at 10:03 PM  Comentarios desactivados en Sobre la juventud / O de como cualquier tiempo pasado no fue mejor  
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