Digamos Así NO!

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Published in: on 17/09/2010 at 12:21 PM  Comments (1)  
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Los sindicatos, la última trinchera

1º Congreso CC.OO. AsturiasSe veía venir, la crisis económica no iba a servir para debilitar a su responsable, el capitalismo financiero, sino para todo lo contrario. Se ha vuelto a embridar al Estado, después de concederle una pequeña pausa para que les ayudara a salir del atolladero, y ahora toca rematar la faena: hay que imponer los postulados neo-liberales a todos los ámbitos de la sociedad. Para ello es preciso acabar con lo que queda del Estado del Bienestar y terminar con las “rigideces del mercado de trabajo”, que es como ellos llaman a los derechos conquistados por el movimiento obrero a lo largo de su historia, en resumidas cuentas volver al siglo XIX.

Con la izquierda gobernante aplicando, con la fe del converso, la política económica de la derecha y con la izquierda alternativa con una representación institucional testimonial, además de despistada por sus debates y disquisiciones internas, los únicos oponentes con una fuerza digna de considerar, la última trinchera importante a asaltar, son los sindicatos.

Primero se dijo de ellos que estaban entregados al Gobierno, después que no representaban a nadie, ahora que están obsoletos, que son incapaces de adaptarse a los nuevos tiempos… Se criticó que no convocaran una huelga general, ahora se les critica por convocarla…

La maquinaria se ha puesto en marcha. Para acabar con los sindicatos es necesario terminar con los sindicalistas y para hacerlo lo mejor es limitar su capacidad de actuación, la capacidad que les da el crédito horario que, conforme a la ley y a lo pactado en cada convenio colectivo, les facilita ejercer la acción sindical como representantes de los trabajadores. También es importante desprestigiarlos ante la ciudadanía, y para eso cuentan con el control de los grandes medios de comunicación que hoy en día no son otra cosa que corporaciones empresariales sujetas, ellas también, a las leyes del mercado y al imperio de los capitales financieros.

Hace unos días escuché como un destacado dirigente del PP madrileño hablaba de la “clase sindical”, una clara manipulación para desprestigiar el término “sindicato de clase”, rápidamente los medios de la caverna, de momento sólo ellos, se apropiaron de la expresión ¿Cuánto tardarán en sustituir la palabra “clase” por “mafia”?

Published in: on 15/09/2010 at 8:00 PM  Comments (1)  
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Llamamiento de sindicalistas históricos de CC.OO. y UGT a la huelga General de 29-S

Lopez Bulla, Saborido...Nicolás Redondo, Julián Ariza, Antón Saracíbar, Nicolás Sartorius, José María Zufiaur, José Luís López Bulla, José María Romero, Eduardo Saborido, Miguel Ángel Ordóñez, Rafael Pillado, Suso Mosquera, Tomás Tueros, Carlos Trevilla y Antonio Montalbán.

El Gobierno, en contradicción con sus promesas electorales y sus declaraciones de no proceder a recortes de derechos sociales, ha adoptado una serie de medidas que entendemos lesivas para los trabajadores y otros colectivos sociales, así como para la recuperación de nuestra economía.
Somos conscientes de que nuestro país atraviesa una profunda crisis. La percepción que tenemos es que durante demasiado tiempo se ha producido un visible desajuste entre la gravedad de la situación y las medidas adoptadas para enfrentarla. La responsabilidad, en este aspecto, aunque no única, recae en el Gobierno, cuyo retraso en reaccionar ha sido grave. Tanto es así, que con la crisis ya declarada, el Gobierno adoptó una serie de medidas fiscales temerarias- eliminación del impuesto del Patrimonio, deducción de 400 euros y otras- que han agravado el déficit, mermado la capacidad inversora del Estado y su propio margen de maniobra ante la crisis. De otro lado, si bien es cierto que la crisis financiera y sus efectos tienen dimensión internacional y origen en los EE.UU, no es menos cierto que nuestra crisis inmobiliaria y de modelo productivo estaba pronosticada desde hace años, sin que se adoptaran medidas enérgicas para corregir una deriva que, al final, nos ha llevado a esos más de 4 millones de parados. Crisis inmobiliaria que tuvo su origen en gobiernos de la derecha pero que nadie quiso o pudo atajar a tiempo.
Ha sido necesaria la presión de las instituciones de la UE y otras, ante la puesta en cuestión de la solvencia de nuestro país por los mercados financieros, para que se precipitaran aquí medidas drásticas- y nos tememos que improvisadas- todas ellas, de momento, en perjuicio de los sectores populares y, en consecuencia, desequilibradas. Al impulso de tales decisiones se ha subordinado totalmente la reducción del paro a la reducción del déficit, siempre desde el recorte del gasto y la inversión, sin afectar para nada a los que más tienen y aumentando el IVA, que pagan por igual los pudientes que las rentas modestas. Déficit que, sin duda, hay que combatir pero sin sacrificar la recuperación de la economía y, sobre todo, de manera equitativa. El problema de España no es que se gasta demasiado sino que se recauda demasiado poco, pues tenemos una presión fiscal 7 puntos por debajo de la media europea y 11 con relación a los países más avanzados. Si sacrificamos la inversión y el consumo corremos el riesgo de estar años sin crecer lo suficiente y la situación de desempleo se agravará aún más. No podemos olvidar que la peor situación es aquella en que se realizan drásticos ajustes fiscales al tiempo que no llega el crédito del sistema financiero. En este sentido, sorprende el que un Gobierno como el actual haya decidido hacer este tipo de ajuste porque, en nuestra opinión, hay otras opciones menos traumáticas frente a la crisis y, desde luego, más equitativas.
Dicho lo anterior, es preciso destacar que las medidas tomadas tanto en España como en los demás países de la UE se inscribirían en una lógica que, de no combatirse, conducirían a la idea de que para competir en los mercados globales Europa tiene que recortar su Estado de Bienestar. Tal idea no es nueva y se presenta con fuerza cada vez que hay una crisis económica, cuando se pretende presentar como criterios de la ciencia económica lo que no es más que vieja ideología conservadora de sobrada insolvencia. Lo peligroso de un periodo como el actual es que en él concurren la hegemonía política de la derecha en casi toda Europa y la falta de un proyecto claro de la izquierda, lo que hace temer que esta vez los recortes pueden ser, si no lo evitamos, además de profundos de difícil arreglo. Y especialmente delicado en el caso de España donde contamos con una derecha que no sólo no ha hecho nada para salir de la crisis sino que acentuaría el carácter anti-social de las medidas.
Sabemos que, precisamente para salvar el estado del Bienestar, es necesario introducirle reformas. En Europa y en España hay que aumentar la productividad, reformar la empresa, modernizar el aparato productivo. Pero todo esto no se hará en contra de los que tienen que aplicar las reformas, ¿alguien cree que se puede aumentar la productividad de una economía basada en la innovación, reduciendo salarios y recortando derechos sociales?. Queremos llamar la atención de que además de ser radicalmente injusto que la crisis la paguen los que no han tenido ninguna responsabilidad en ella, mientras que aquellos que la han tenido toda solo reciben ayudas y subvenciones, es absurdo pretender mantener el modelo social europeo sin una fiscalidad suficiente que grave a las rentas, beneficios y capitales más altos. Las gravosas deudas de hoy son las insuficiencias fiscales de ayer.
Siguiendo en el campo de las reformas ahí está, como ejemplo, lo que se ha venido haciendo desde mediados de los años 90 con la puesta en marcha del Pacto de Toledo sobre las pensiones, que era un ejemplo de sensatez. Lo rechazable ahora, es que se tomen unilateralmente medidas desproporcionadas y que se rompan marcos de diálogo y participación de los agentes sociales, como ha ocurrido con una decisión tan torpe políticamente como injusta socialmente, esto es, la congelación de las pensiones para el 2011. Congelación que no contribuye para nada a reducir el déficit, cuenta con la oposición de la mayoría del Parlamento y deja en manos de la derecha una baza importante.
Respecto de la reforma laboral, tras la experiencia de más de sesenta modificaciones del Estatuto de los Trabajadores, algunas tan profundas como las de 1984, 1994 y 2002, su virtualidad ha sido y será prácticamente nula para la generación de empleo pues, de entrada, facilita y abarata los despidos, aumenta el poder de disposición de las empresas sobre la mano de obra, debilita a los sindicatos y hace retroceder el papel del Estado en su función de tutelar las condiciones de vida y de trabajo. El mercado de trabajo es consecuencia del modelo productivo y no al revés. Mientras éste no cambie aquel no se estabilizará.
No es casual que, en este contexto se haya recrudecido, en abundantes plataformas de opinión, la campaña de desprestigio de los sindicatos. Al fin y al cabo son la principal fuerza social que, a pesar de todo, sigue teniendo capacidad para oponerse a estas medidas tan desequilibradas. Sobre los sindicatos recae, a fin de cuentas, buena parte de la responsabilidad de mejorar el modelo social europeo y contribuir a equilibrar la política que emana de las instituciones de la UE. Convendría que las fuerzas progresistas no olvidaran que sólo desde la movilización social a nivel europeo la izquierda retomara el pulso y la capacidad de llevar adelante un proyecto más justo socialmente y económicamente más eficaz. No nos estamos jugando un ajuste para paliar el endeudamiento de un país sino evitar un retroceso histórico de conquistas y derechos de los ciudadanos europeos. No se trata de permanecer estáticos sino de reformar para mejorar y salir de la crisis.
Desde la conciencia de que esto es así, en la convicción de que puede corregirse tal deriva y con la experiencia de que para conseguirlo es necesaria la movilización social, quienes suscribimos este documento — personas que asumimos, en su día, responsabilidades en la lucha de las CC.OO. y UGT durante la dictadura franquista, en el tránsito pacífico a la democracia y en el devenir del movimiento sindical durante el periodo democrático– hacemos un llamamiento a trabajadores y ciudadanos para que participen en las movilizaciones acordadas en unidad por los sindicatos y en la huelga general del día 29 de septiembre. Acción que persigue el objetivo de hacer rectificar la política económica del Gobierno, lesiva para los derechos de los trabajadores, haciéndola coincidir con la jornada de movilizaciones a escala europea convocada por los sindicatos de la CES, pues es en ese espacio, donde se libra la gran tarea de salir de la crisis y mejorar el estado del bienestar. Nos jugamos todos mucho.
Madrid, 7 de septiembre de 2010

Published in: on 10/09/2010 at 5:07 PM  Comments (3)  
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Pero, eso de la huelga general ¿tiene algo que ver conmigo?

Huelga General 2 Si no llevo mal las cuentas me ha tocado vivir seis huelgas generales estatales, dos regionales y tres comarcales. En todas ellas estuve en primera línea, está es la primera que viviré desde la retaguardia.

En mis etapas de dirigente de CC.OO., de miembro del Comité de Empresa o de simple trabajador metalúrgico sabía, como lo sabe cualquier sindicalista que se precie, que el método para sumar voluntades era ir de lo general a lo concreto: Había que explicar como las medidas generales que pretendíamos combatir afectaban a cada empresa, a cada grupo de trabajadores, a cada persona…

Ahora, desde la retaguardia, me toca hacer lo mismo con la cajera del supermercado, con la señora del quiosco, con el jubilado que, como yo, pasea su perro, con aquel conocido que no veías desde hace tanto tiempo… Y puedo asegurar que no resulta muy difícil ese trabajo de celebrar “mini asambleas” callejeras; esta reforma laboral, como se puede ver en los ejemplos prácticos que publiqué aquí mismo, no deja títere con cabeza.

Published in: on 07/09/2010 at 8:04 PM  Comments (2)  

Reforma laboral. En la práctica ¿de qué estamos hablando? (y 3)

Toxo y Cándido Con esta entrada concluyo la transcripción de algunos ejemplos prácticos de la aplicación de la Reforma Laboral. Debo aclarar que con el trámite parlamentario algunos de estos casos pueden variar, es decir: PUEDEN EMPEORAR.

 

Una empresa considera que la evolución de los mercados determinará que sus productos dejarán de ser competitivos al no poder hacer frente, en el futuro, a los de la competencia exterior. Ante ello se plantea dejar de producirlos y acudir al despido de los trabajadores por causas productivas.

ANTES DE LA REFORMA: El despido siempre era injustificado, por cuanto:

1.- La empresa no presenta una situación de dificultad actual, ni un problema actual de viabilidad, sino meramente futuro.

2.- Además, se consideraría que no era posible acreditar los problemas de viabilidad, lo que no puede depender de meras conjeturas sobre la evolución futura de los mercados.

CON LA REFORMA LABORAL: Al reconocer el despido preventivo, el despido se consideraría justificado al entender que:

1.- Aunque los problemas no sean actuales, sino que se contemple como una posibilidad en el futuro, es causa de despido pues lo admite expresamente la ley.

2.- Ya no es posible entender que se precisan probar las dificultades de forma concluyente, sino que son posibles la conjeturas de futuro al admitirse por la ley esa posibilidad.

Un trabajador tiene un contrato de fomento de la contratación indefinida y la empresa ha decidido despedirlo aunque no tiene razones legales para ello. Al ser un contrato de fomento, la indemnización por despido objetivo improcedente es de 33 días de salario por año de servicio, inferior al despido disciplinario improcedente que serían 45 días.

ANTES DE LA REFORMA: Las empresas despedían con la modalidad de despido disciplinario reconocido improcedente, pues aunque pague una indemnización de 45 día por año, no tiene que abonar salarios de tramitación. Además, no se expone a que los defectos de forma en la comunicación del cese generen la nulidad, es decir, la readmisión obligatoria del trabajador.

CON LA REFORMA desaparecen los obstáculos para el despido objetivo improcedente con indemnización rebajada y sin salarios de tramitación, pues los defectos de forma ya no generan la nulidad. Adicionalmente, para los nuevos contratos, obtiene beneficios adicionales pues el ministerio reconocerá una subvención a estos ceses para los contratos realizados con posterioridad a la reforma laboral.

La empresa lleva a cabo un despido objetivo sin cumplir el plazo de preaviso, sino dándole efectos desde el mismo día de entrega de la carta.

ANTES tenía que abonar, además de la indemnización por despido, la cantidad equivalente a 30 días de salario, que corresponden a los días de preaviso omitidos.

CON LA REFORMA, sólo tendría que abonar la cantidad de 15 días. Supone por tanto una rebaja de los costes del despido para el empresa, y por ende, de los derechos económicos del trabajador ante el cese.

Un convenio de sector fija un salario medio para los trabajadores de 1.450 euros, lo que una empresa considera excesivo y pretende implantar un salario inferior.

ANTES DE LA REFORMA: el acuerdo de los representantes tenía que ajustarse a lo que estableciera el convenio del sector, que debería regular el mecanismos del descuelgue, fijando elementos objetivos muy concretos para considerar si se podía o no llevar a cabo esa rebaja salarial. Además, en el nuevo salario la comisión Paritaria se reservaba la posibilidad de emitir informe vinculante o no.

CON LA REFORMA LABORAL: La empresa puede alcanzar un acuerdo con los representantes de los trabajadores, y la única razón que tiene que concurrir es que la aplicación del salario podría dañar la situación o las perspectivas de la empresa, es decir, ni siquiera tiene que acreditar la empresa un daño actual. En la práctica, es poco menos que imposible que un órgano judicial anule ese acuerdo pues las perspectivas de la empresa no precisan de una prueba concluyente, y se basan en una mera conjetura que en muy pocos casos se puede descartar.

 

Vuelvo a preguntar: ¿No hay motivos más que suficientes para una huelga general?

Published in: on 30/08/2010 at 5:36 PM  Comments (1)  
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Reforma laboral. En la práctica ¿de qué estamos hablando? (2)

Pino y Justo Siguiendo con las consecuencias prácticas de la Reforma Laboral transcribo otros dos ejemplos extraídos del análisis realizado por Francisco Gualda, perteneciente al  Gabinete de Estudios Jurídicos de Comisiones Obreras. Este y otros muchos documentos y estudios pueden encontrarse en la Web de la Fundación 1º de Mayo.

Si se observa algún error u omisión es sólo achacable al amanuense.

 

Una empresa con 200 trabajadores en la que la cuenta de resultados ha ofrecido pérdidas de 50.000 euros en un año, pretende el despido de 25 trabajadores de un concreto departamento, como vía para reducir costes. Se trata de un despido colectivo por afectar a más del 10% de la plantilla, lo que requiere de un Expediente de Regulación de Empleo.

ANTES DE LA REFORMA: Si sólo invoca las pérdidas, sin ningún elemento adicional, el despido no estaba justificado y no podía ser autorizado por la Administración, por las siguientes razones:

– No acompaña un plan de viabilidad, o al menos no justifica de forma objetiva como se va a recuperar la viabilidad de la empresa.

– Tampoco acredita como los despidos van a repercutir en esa recuperación.

– Tampoco acredita que no existan otras posibilidades, como la reorganización del departamento o el cambio de funciones, para conseguir la recuperación de la empresa, en lugar de acudir al cese de los trabajadores.

Ello determinaba que al no ser autorizado, los trabajadores no podían ser cesados, y tenían garantizado el mantenimiento de su puesto de trabajo sin que fuera posible que la empresa pudiera despedir abonando una indemnización.

Sólo por la vía del acuerdo con los representantes era posible la extinción, normalmente incluyendo mejoras sustanciales en materia de recolocación, planes de jubilación, indemnizaciones por encima de la legal y mejoras sociales.

CON LA REFORMA LABORAL: Desaparecen las dificultades que tenían la empresa para declarar justificado el cese, al ser el mismo un efecto automático de las pérdidas, por lo que concurre la causa del cese.

La única justificación que tiene que dar es que el despido sea “mínimamente razonable”, lo que es un criterio que deja en manos del empresario la decisión, e imposibilita un control judicial efectivo de la selección y número de trabajadores afectados.

Los despidos se consideran justificados. Ello supone que los trabajadores fijos pueden ser cesados, y la indemnización que percibirán será notablemente inferior a la que correspondería en caso de despido improcedente.

Una empresa ha llevado a cabo un estudio de su departamento de producción, por el cual considera que encargando la gestión a una empresa especializada ahorra costes. Ante ello plantea el despido de todos los trabajadores para externalizar la actividad con una contratista.

ANTES DE LA REFORMA: Aunque la externalización de la actividad ahorre costes y mejore el beneficio empresarial, no es causa de despido por las siguientes razones:

1.- No se cuestionaba la viabilidad de la empresa ni su continuidad.

2.- No tendían problemas actuales, sino simplemente mejoras en su funcionamiento.

3.- No acredita que las mejoras no las pueda obtener por otras vías: recolocación de trabajadores, formación o cualificación, etc.…

Por ello el despido no estaba justificado.

CON LA REFORMA LABORAL:Se legaliza dicha actuación de la empresa por las siguientes razones:

1 – No es preciso que la empresa tenga problemas de funcionamiento, sino sólo que se generen mejoras en su organización productiva.

2 – La reducción de costes, o el aumento de los beneficios, sin duda mejoran la situación de la empresa.

3 – Las causas para despedir se definen en la Ley de la misma forma que las necesarias para cambiar la organización empresarial.

Por ello los despidos pasarían a declararse justificados. Ello supone que los trabajadores fijos pueden ser cesados, y cobrarían una indemnización notablemente inferior a la del despido improcedente.

 

Como se puede observar en estos ejemplos práctico estamos ante una reducción de la garantía de la estabilidad en el empleo que afecta a TODOS LOS TRABAJADORES FIJOS DE LAS EMPRESAS. No es cierto, es absoluto, que la reforma sólo afecte a los nuevos contratos.

Published in: on 27/08/2010 at 7:00 PM  Comments (1)  
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Se acaba el verano y se acerca la huelga

Huelga General Este mes de Agosto he viajado mucho. Sin moverme de casa, visité Atenas y Estambul de la mano de Petros Márkaris, hice un par de salidas al Vigo de Domingo Villar, regresé a Celama, el reino de Luis Mateo Díez, y hasta fui invitado a conocer Murcia por Jerónimo Tristaste.

Pero uno no puede evitar el recaer constantemente en ese trasnochado y retrógrado vicio del sindicalismo. Confieso que en la última recaída ha tenido una notabilísima responsabilidad Celestino Corbacho, cada vez que abre la boca este señor dan ganas de hacer una huelga general…

Se acaba el verano y se acerca el 29 de Septiembre, así que no está de más volver a leer el Manifiesto de CC.OO. y UGT:

 

Las Confederaciones Sindicales de CCOO y UGT hemos adoptado la decisión de iniciar un proceso de movilizaciones, que culminará con la celebración de una huelga general el próximo 29 de septiembre, para expresar el contundente rechazo de los trabajadores y trabajadoras de este país a las políticas de recortes sociales y supresión de derechos de los trabajadores decretadas por el Gobierno, bajo el amparo y excusa de directrices europeas.
El Gobierno español y los europeos han defraudado a los ciudadanos a quienes representan. Los brutales ajustes económicos que se están adoptando como terapias de choque para salir de la crisis económica son injustos socialmente, regresivos laboralmente y equivocados económicamente porque comprometen las posibilidades de crecimiento económico y de creación de empleo.

El Gobierno español, además, se ha enmendado a sí mismo provocando un giro radical en su política económica y social, que ahora se orienta de forma clara, en primer lugar, a un severo recorte del gasto público que recae fundamentalmente sobre las espaldas de los trabajadores y de los pensionistas. En segundo lugar, a una reducción de la inversión pública que frenará el crecimiento económico y la creación de empleo, y que tendrá como principales víctimas a los trabajadores en paro, y, en tercer lugar, impone una reforma laboral que elimina derechos de los ciudadanos en sus puestos de trabajo.

MANIFIESTO

Tras una actuación irresponsable de las organizaciones empresariales, centradas exclusivamente en obtener réditos en el abaratamiento de las condiciones de trabajo y el debilitamiento de los trabajadores, el Gobierno ha optado por una desregulación laboral que puede continuar con otros recortes sociales y laborales.

La reforma laboral
  • No servirá para crear empleo.
  • No reducirá la dualidad del mercado laboral y aumentará la temporalidad.
  • Facilita y abarata el despido, porque se amplían las causas para hacerlo más fácil y se reducen los derechos indemnizatorios de los trabajadores.
  • Refuerza el poder empresarial para modificar unilateralmente las condiciones de trabajo (horarios, movilidad geográfica, funcional…).
  • Debilita la negociación colectiva, facilitando a las empresas la adopción de medidas de descuelgue salarial e inaplicación de compromisos adquiridos previamente en los convenios colectivos.
  • Privatiza la gestión del desempleo y amplía el campo de actuación de las empresas de trabajo temporal a los sectores de riesgo y al empleo público.

En definitiva, el Gobierno ha puesto el poder del Estado al servicio de quienes exigen “flexibilidad” en el mercado de trabajo, y aún así consideran esta reforma insuficiente, porque en realidad no quieren más flexibilidad, la quieren toda. Cuando se exigen menos cotizaciones sociales, menos coste del despido, menos tutela judicial, menos negociación colectiva, menos regulación de la contratación, lo que se está reclamando en realidad es la absoluta desregulación del mercado de trabajo, o la aplicación en este ámbito de las políticas neoliberales que han fracasado estrepitosamente en los mercados financieros, que son la causa de esta crisis y que nos abocarían a una tercermundización laboral.
Rechazamos las políticas practicadas por los gobiernos de la Unión Europea al dictado de los mercados financieros, los causantes de la crisis, y que ahora plantean las políticas de ajuste a costa de reducir las condiciones de vida y trabajo de la ciudadanía europea.
Una economía que no crea empleo no sirve a los ciudadanos, y unos gobiernos que actúan contra sus intereses tampoco. Las organizaciones sindicales no estamos dispuestas a aceptar políticas que se nos presentan como las únicas posibles, basadas en un determinismo falso, y que no son más que opciones del inmovilismo y la resignación.
Hay otras opciones y otras políticas. Es necesario apostar por una Europa más social, en la que las negociaciones sociales dejen de estar sometidas a las fuerzas del mercado. Y en España, UGT y CCOO convocamos una huelga general el 29 de septiembre para exigir:

  • Una política que reduzca el déficit público mediante el incremento de los ingresos y no mediante la reducción del gasto, y que planifique el cumplimiento de los objetivos de déficit del Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la Unión Europea en plazos compatibles con la reactivación económica y la creación de empleo.
  • La retirada de una reforma laboral lesiva que facilita el despido y empeora las condiciones de trabajo.
  • Defender la negociación colectiva como marco de protección de las condiciones de trabajo, frente a los intentos de atribuir a las empresas la capacidad de incumplir los acuerdos alcanzados de forma unilateral.
  • Defender el sistema público de pensiones como eje central de nuestro sistema de protección social, y su adecuación a la evolución social exclusivamente con acuerdo político y social.
  • Una nueva política fiscal que refuerce la estructura de ingresos del Estado, recuperando impuestos suprimidos y apostando por una mayor recaudación basada en la progresividad fiscal; a la vez que se combate con mayor determinación y medios el fraude fiscal que lastra nuestra economía, que ha alcanzado tasas que prácticamente duplican la media de la Unión Europea.
Published in: on 24/08/2010 at 7:02 PM  Comments (1)  
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Los sherpas de la economía

Sherpa Me he conmovido. Jean-Paul Chifflet, presidente de Credit Agricole, principal socio financiero de la economía francesa, me ha conmovido al decir en una entrevista que “Las grandes entidades financieras somos los ‘sherpas’ de la recuperación”.

La verdad es que nunca había pensado en que hay unos señores que, sacrificadamente, caminan delante de nosotros hacia las cimas del crecimiento. Ellos solos cargan con la toda la responsabilidad, transportan a sus espaldas los pesados fardos de nuestros equipos y bienes, nos los devolverán y podremos disfrutarlos cuando hayamos llegado arriba. Mientras tanto nosotros, ligeros de equipaje, caminamos despreocupadamente, irresponsablemente, pensando en nuestras tonterías: el paro, la congelación salarial, la perdida del poder adquisitivo de los salarios… Incluso a veces interrumpimos con nuestras resistencias, manifestaciones y huelgas el avance, lento pero seguro, de los sherpas de la economía hacia la cima del progreso.

¡Seamos solidarios! ¡Quitémosles la pesada carga y repartámosla entre todos!

Published in: on 17/08/2010 at 10:37 AM  Comments (1)  
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Reforma laboral. En la práctica ¿de qué estamos hablando?

cartel huelga

Se habla mucho sobre la incidencia que la Reforma Laboral va a tener sobre la macro-economía española, pero muy poco sobre sus efectos prácticos. La Fundación 1º de Mayo está haciendo un extraordinario análisis sobre las consecuencias de este Real Decreto sobre los derechos de los trabajadores, estos son algunos ejemplos :

 

Un convenio colectivo sectorial fija que la jornada de trabajo se tendría que realizar de lunes a viernes, en régimen de jornada continua. Una empresa pretende implantar un régimen de trabajo continuado los 7 día de la semana, en régimen de jornada partida.
ANTES DE LA REFORMA
No era posible que un acuerdo de empresa implantara un régimen de trabajo como el pretendido por el empresario, pues afectaba al régimen de la jornada de trabajo. Ciertamente la jurisprudencia había venido discutiendo hasta donde alcanzaba la jornada, que no se podía modificar, y donde empezaba el horario, que si se podía modificar por acuerdo de empresa, pero las materias expuestas se aproximan sin duda al concepto de jornada de trabajo, salvo la relativa a la de la jornada partida, que muchos tribunales consideran mera cuestión de horario.
Por tanto, sólo se podía implantar la jornada partida, y además precisaba la concurrencia de causas justificativas para mejorar la situación de la empresa, por lo que si no concurrían, el acuerdo de empresa podría ser nulo si era impugnado judicialmente.
DESPUES DE LA REFORMA
Está claro que todas esa materias son distribución del tiempo de trabajo y se pueden modificar por el acuerdo de empresa. Además, no precisa ninguna causa y no es posible un control judicial sobre las razones tomadas en consideración para modificar el convenio del sector.

Una empresa tiene exceso de producción y pretende reducir su actividad, para lo cual se plantea los mecanismos para despedir a los trabajadores de su plantilla, entre los que se encuentran personal fijo y personal temporal sujeto a contrato de obra y eventual.
Si decide el despido del personal temporal: tiene que acreditar el cumplimiento del plazo del contrato, es decir, el plazo señalado en el contrato eventual, o que la obra o servicio a concluido en el contrato de obra. Además tiene que abonar actualmente una indemnización de 8 días por año de servicio, pero que con la reforma laboral, para los contratos posteriores a 1-01-2015 sería de 12 días por año. En caso de que el trabajador demande por despido y acredite el carácter fraudulento del contrato, lo que es una práctica muy extendida, o la falta de cumplimiento del plazo u obra, la indemnización sería de 45 días por año, más los salarios de tramitación
Si decide el despido del personal fijo: las causas para el cese son tan amplias que sólo tiene que justificar que la reducción de la producción mejora la situación de la empresa, aunque sólo sea las perspectivas de futuro, y sometido a una mínima razonabilidad. Esto tiene menos dificultades que la prueba de la legalidad y el vencimiento de los contratos temporales. La indemnización en tal caso sería de 20 días por año para los trabajadores, pero si tiene menos de 25 trabajadores, sólo tendría que asumir la empresa el coste de 12 días por año, es decir, lo mismo que el despido de los temporales que no demandan. Si los temporales demandan y se declara improcedente, les tendría que abonar 45 días por año, lo que incluso sería superior que el despido de los fijos.

Una empresa pretende llevar a cabo la implantación de un sistema de turnos pues con ello mejora la producción de la empresa, y conoce la posición contraria de los trabajadores.
ANTES DE LA REFORMA
Esa causa sólo podía determinar el cambio de turnos pero no el despido de la plantilla. En caso de llevar a cabo el cambio de turnos, el trabajador podía acogerse a la extinción de su contrato si le perjudicaba su vida personal o familiar, y recibir la indemnización de 20 días por año, con el máximo de 9 mensualidades.
DESPUES DE LA REFORMA
Esa causa no sólo justifica el cambio de turnos, sino también el despido de la plantilla. Además, en caso de acudir al despido, la indemnización sería de 20 días por año, pero con la circunstancia de que al ser de menos de 25 trabajadores, el 40% la pagaría el Fogasa, de modo que el empresario sólo pagaría 12 día por año. Es decir, en caso despedir a la plantilla, en lugar de acometer el cambio de turno, se ahorraría el 40% de la indemnización.

Un trabajador con 20 años de antigüedad, que la empresa pretende despedir por considerar que le resulta conveniente suprimir su departamento y contratarlo con una empresa de servicios, con salarios más baratos, y por tanto, reduce costes.
ANTES DE LA REFORMA
El despido sería siempre injustificado, pues no hay causa para el cese.
1. Si el despido era colectivo por afectar a un volumen importante de trabajadores, los ceses eran nulos y la readmisión obligatoria.
2. Si el despido era objetivo y la empresa cumple con todas las garantías del procedimiento (comunicación a los representantes sindicales, carta justificativa del cese, abono inmediato de la indemnización), pero no podía justificar la causa, el despido improcedente determina estos derechos para el trabajador:
   a. Una indemnización de 45 días por año de servicio, con el máximo de 42 mensualidades. En el caso esto suponen 30 meses de salario para el trabajador.
   b. Los salarios de tramitación desde el despido hasta la sentencia (normalmente entre 3 y 5 meses de sueldo adicionales).
En total: El trabajador percibe, y la empresa tenía que pagar a su exclusiva costa 34 meses de sueldo si en este caso quería despedir al trabajador.
DESPUES DE LA REFORMA
Dado que esa medida “mejora” la situación de la empresa, sería causa de despido colectivo u objetivo pues ya no tiene que justificar ni un problema de crisis ni un problema de viabilidad:
1. El trabajador sólo percibirá una indemnización de 12 meses de salario, con el máximo en todos los casos de una anualidad.
2. No tiene derecho a salarios de tramitación.
3. En muchos supuestos la empresa solo tiene que abonar una indemnización de 7,2 meses de salario, pues el resto lo subvenciona el Fogasa en los siguientes casos:
   a. O bien si la empresa tiene menos de 25 trabajadores (más del 98% en nuestro país).
   b. O bien para los nuevos contratos fijos, aunque tenga más de 25 trabajadores.
EN RESUMEN
1. El trabajador percibe 12 meses de salario. Ha dejado de cobrar 22 meses de sueldo, es decir, el 64,7% de la indemnización.
2. La empresa sólo tiene que pagar 7,2 meses de salario. Ha obtenido una rebaja de 26,8 meses de salario, es decir, una rebaja del 78,8% de los costes del despido.

 

Pregunto yo: ¿No hay motivos más que suficientes para una huelga general?

Published in: on 13/08/2010 at 10:38 AM  Comments (3)  
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Estoy vago

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Estamos en el verano. En verano hace calor, con el calor se me calienta la sesera. En verano la mayoría de los medios de información sólo cuentan pijadas. En verano la mayoría de los políticos, expertos, creadores de opinión y demás gurús dicen más tonterías que en otras estaciones del año, no merece la pena ni meterse con ellos.

Es verano, estoy muy vago… ¡voy a echar una siesta!

Published in: on 08/08/2010 at 10:45 AM  Comments (1)