“Mañana a las once en la Plaza de la Cebada”

Manolo López 1

Habitualmente leo varios libros a la vez, uno de ensayo, a veces dos, y otro de ficción. Hace unos días había empezado <<Historia del siglo XX>> de Hobsbawm y estaba a punto de hacer lo mismo con la última novela de Luis Mateo Díez, uno de mis autores preferidos; sin embargo he aparcado los dos para leer una autobiografía, un genero que no suele atraerme demasiado. Las memorias de Manolo López, recientemente publicadas por la Editorial Bomarzo, me han enganchado desde las primeras páginas. ¡Recomiendo su lectura!

José Manuel López López nació en Madrid el 19 de julio de 1930. Licenciado por la Facultad de Derecho de la calle San Bernardo de Madrid en 1954, realizó a continuación la Milicia Universitaria en Sidi Ifni. Poco más tarde, inició una larga estancia en París, donde obtuvo el Certificado de Sociología en la Facultad de Letras de la Sorbona. En octubre de 1958, año de su ingreso en el Partido Comunista de España, acudió a Pekín como delegado español en el Congreso de la Unión Internacional de Estudiantes. A su vuelta a España, el 11 de noviembre de 1959 fue detenido y torturado durante seis días en la Dirección General de Seguridad de Madrid.Tras un consejo de guerra, fue encarcelado en la cárcel de Carabanchel y luego trasladado a la prisión de Palencia en julio de 1960, donde era el único preso político, hasta su excarcelación en diciembre de 1962.

Durante los años de su militancia clandestina fue abogado laboralista al servicio del Partido Comunista de España e intervino en múltiples ocasiones en las Magistraturas de Trabajo. Tuvo especial relevancia su defensa de obreros, huelguistas y mineros asturianos ante el Tribunal de Orden Público. Su actividad en defensa de los trabajadores le llevó de nuevo a la cárcel en el año 1971. Tras cumplir la pena de cuatro meses de prisión, el 2 de noviembre de 1971 contrajo matrimonio con Dolores Sacristán Pérez, Lolita, miembro como él del Comité Central del PCE. Desengañados por la falta de democracia interna en el partido, pronto ambos lo abandonarían definitivamente, sin renegar por ello de su condición de comunistas.

Durante toda su trayectoria, Manolo López trabajó a menudo para la Federación Minerometalúrgica de Madrid de Comisiones Obreras, y tuvo un papel destacado en el nacimiento y extensión de CCOO. Durante la reconversión industrial participó en muchos pleitos penales de accidentes de trabajo, así como en juicios civiles, contribuyendo decisivamente a la redacción de los Estatutos Sindicales de la Federación Minerometalúrgica. Tras la muerte prematura de su adorada Lolita en 1998, los últimos años de su vida los pasó redactando este libro. A pesar de su deteriorada salud, mantuvo su colaboración con CCOO hasta su fallecimiento en Madrid el 29 de agosto de 2008.

De la mano de una memoria prodigiosa y de un inquebrantable amor por la verdad, Manolo López reconstruye en este libro la deriva ideológica de buena parte de su vida. Uno de los objetivos de su escritura —contar “por qué soy comunista”— le lleva a repasar sus recuerdos de cuatro turbulentas décadas de la historia española. Unos recuerdos en los que lo personal, lo ideológico y lo histórico van siempre de la mano.

La Guerra Civil en Madrid cuando era todavía un niño da paso en su memoria a la dura posguerra en la que su intensa fe católica se fue transformando poco a poco en conciencia política ante las terribles injusticias que veía a su alrededor y las contradicciones que percibía en los sermones de los sacerdotes. Más adelante, su primer contacto con los comunistas españoles en su época de universitario en París representó un momento decisivo, al que sigue una larga secuencia de recuerdos: su activa militancia clandestina en el PCE en los años sesenta, las torturas y humillaciones de las que fue objeto tras su detención, los años de convivencia con los presos comunes en la cárcel de Palencia y la entrañable semblanza de los personajes que allí concurrían, procedentes de los más variados estamentos sociales y en particular el de los “machacados por la vida”, a quienes Manolo, ya desde niño, siempre supo comprender y tratar de ayudar.


Tras su excarcelación vendrían sus años como abogado laboralista, los apasionados debates en el seno del Comité Central del PCE, su estrecho vínculo con las luchas sindicales de CC.OO. Consciente de su idealismo, Manolo repasa, con el humor y la pasión intelectual que le caracterizaban, su vida y los numerosos hechos relevantes de la historia española durante el franquismo que le tocó conocer muy de cerca; a menudo muy crítico con las estructuras comunistas pero sin renegar nunca de los principios solidarios e igualitarios que le llevaron a hacerse comunista.”


Anuncios
Published in: on 24/09/2009 at 7:26 PM  Comments (3)  
Tags: , ,

3 comentarios

  1. Te agradezco el comentario. Espero conocerte el viernes 16 en la presentación del libro de mi padre, en Gijón, en el salón de actos del antiguo Instituto Jovellanos, a las siete de la tarde.Abrazos,Manuel López Sacristán.

  2. “Ayer pasé un comentario sobre Manuel López y que por esas razones , para mi incomprensibles, de los navegadores se ha debido perder , así que lo repito más ó menos igual ó por lo menos con el mismo sentimiento.”Hace años entré en un portal de la calle Hermosilla, ¿el 20¿, en busca de un abogado laboralista que me habían recomendado y de nombre Manuel López .Entré con cierta prevención pues me habían dicho que era un excelente laboralista pero comunista y los de la acracia sindicalista no hemos mezclado nunca bien con los del partido .Pero esa prevención duró poco pues me encontré no solo con un gran letrado sino con una gran y buena persona .En el sentido más noble de su acepción.Y aquel fue , como en el dialogo con que se cierra “Casablanca”, el inicio de una gran amistad y así a lo largo de los años , mi compañera Pilar y yo, nos reuníamos de vez en cuándo con Manolo para hablar y , también, para compartir una paella a las que Manolo y yo éramos aficionados y a las que Pilar daba el punto justo .Ah!! y Manolo y yo poníamos la mesa pues aunque no fuéramos buenos en la preparación de los pucheros no éramos malos pinches .Comíamos y hablábamos , sobre todo hablábamos y en esas charlas Manolo nos dejaba un poco traspuestos y un mucho admirativos. Nos contaba , poco, de su encuentro con los hombres de Yagüe en los siniestros sótanos de la Puerta del Sol; mucho de los hombres presos ,sociales, en Palencia ;de Malatesta , el anarquista panadero que desapareció un 1 de Abril cuándo el oscurantismo entró en el Madrid de la Gloria; de su incomprensión a que los cenetistas no quisieran entrar en elecciones sindicales y éste siempre fue un motivo de disensión aunque nunca de discusión , como no podía ser de otra forma con Manolo; de libros y que a mi , lector empedernido, me dejaba siempre asombrado por la amplitud de sus lecturas; de caza ,pues su padre, Pilar y yo sabíamos de perdices y liebres ; de viajes a Marruecos que habíamos compartido; de sus andanzas por Paris; de cómo asistió a un partido de fútbol en Moscú y su entrada en una limousine- ó algo parecido- en el estadio y su bochorno y protesta por el trato privilegiado que ello implicaba; de….Los recuerdos se acumulaban y en ellos no podía faltar Lolita , su compañera, y que para Pilar y para mi merecía, quizás, aún más respeto que Manolo, y eso que era difícil.Nuestros encuentros eran menos frecuentes de lo que ahora nos hubiera gustado y en nuestra última conversación, en Julio de 2008, nos emplazamos para comernos, en Septiembre, la paella habitual y aunque ya no estuvo en la cita tampoco faltó pues para Pilar y para mi los amigos ausentes aunque estén lejos no dejan de estar con nosotros.Y una vez más somos afortunados pues ahora Manolo se nos presenta con su libro y aparte de contarnos cosas que forman parte de la historia de este país, aunque algunos no tengan o no quiera tener memoria, volverá a hablarnos de su Lolita, de su Manuel , de su nuevo Manolin, de sus muchos amigos , de las cosas cotidianas; en resumen de todas aquellas cosas que nos hicieron quererle y que nos permiten seguir teniéndole cerca con Lolita.La verdad es que fueron , como dice la gente del sur, ¡!Mucha Lolita y Mucho Manolo!! y para Pilar y para mi un orgullo y un privilegio el haber tenido dos amigos como ellos.. Mariano T. Fuentes Alvaro

  3. Personas como Manolo Lopez siempre se merecen un recuerdo y un homenaje.


Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: