Internacionalismo

Luxemberg, Rosa (1870-1919)Auf einem blumengeschmückten Podium sprach Rosa Luxemberg in Stuttgart, 1907.Foto

José Luís López Bulla publica en su blog un artículo en el que hace una provocadora, y muy acertada, reflexión sobre las contradicciones que se dan en la acción sindical ante la deslocalización de empresas en una economía globalizada como la actual. No sólo comparto totalmente lo que dice en su artículo, si no que, además, mi experiencia como sindicalista y como trabajador de una gran industria del acero, primero estatal y más tarde mundial, lo corrobora.

Pero el artículo de José Luís me ha traído a la memoria una obra literarias (¡ay, siempre la literatura!) que leí hace muchos años, gracias a un antiguo bibliotecario que en la posguerra logró salvar muchos libros de la barbarie falangista, se trata de Los Thibault de Roger Martin du Gard. En esta saga de ocho novelas, que devoré con la avidez de mis 18 años, se relata la ruptura de la II Internacional al fracasar sus intentos para que los partidos que la componían se opusieran a la inminente 1ª Guerra Mundial.

Jacques, uno de los personajes de Los Thibault, ve con frustración como muchas de las organizaciones obreras anteponen su condición nacional a su condición de partido de clase y llaman a los trabajadores a defender a la “patria”. En un intento desesperado por cambiar la Historia se dirige con un avión al frente franco-alemán con la intención de arrojar un manifiesto en el cual denuncia la guerra como una cuestión entre imperialistas y pide a los soldados que se revelen contra las autoridades en lugar de matarse entre ellos. El avión, averiado, se incendia y Jacques muere antes de conseguir su objetivo… mientras, abajo, comienza una contienda bélica que durará cuatro años, costará la vida a ocho millones de personas, dejará seis millones de inválidos y arruinará a Europa.

La historia de Jacques me parece una metáfora del principio del fin de un sueño: El sueño de la unidad universal de los oprimidos con el fin de conseguir un mundo justo en el que cada uno aportaría según posibilidades y cada uno recibiría según sus necesidades. Pero hoy el internacionalismo de los trabajadores no debería responder a un sueño, a un ideal, ya que es una necesidad imperiosa. El capitalismo se ha globalizado, ya no tiene patria, las empresas han pasado de ser multinacionales a ser transnacionales, los medios directos de producción (trabajadores, materiales, maquinaria) no tienen casi ningún valor… Y, mientras tanto, nosotros seguimos anclados en nuestro pequeño mundo, local, regional, nacional ¡cómo si nada hubiera pasado!

Nota: La señora de la fotografía es Rosa Luxemburgo (admirada por muchos pero leída por pocos) que se opuso radicalmente a la participación en la 1ª Guerra Mundial.

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Published in: on 12/09/2009 at 6:41 PM  Comentarios desactivados en Internacionalismo  
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