Anarcosindicalismo y tabaco

Ramón Álvarez Palomo
 

Soy un gran admirador de los antiguos anarcosindicalistas. Personas como Salvador Seguí, Pestaña, Peiró o el asturiano Eleuterio Quintanilla me parecen admirables en muchos aspectos: su austeridad, sentido de la ética y amor a la cultura llega a emocionarme. Considero un privilegio haber conocido y tratado a Ramón Álvarez Palomo ("Ramonín"), discípulo de Quintanilla y, quizás, el último representante de aquella extraordinaria generación de líderes obreros.
Gijón fue, desde principios del pasado siglo hasta la guerra incivil, un feudo cenetista por eso me temo que, de haber vivido en esa época, no me hubieran admitido en el sindicato… En el Primer Congreso Obrero de Gijón, celebrado en Abril de 1916, se decidió iniciar una campaña contra el alcoholismo y el tabaquismo, yo hace años que no pruebo el alchol pero, señoras y señores, me fumo PAQUETE Y MEDIO de tabaco al día.
¡El espíritu está pronto, pero la carne es débil!
De todas formas mi apreciado Ramonín veía en mi un defecto más grave, en cierta ocasión comento: "Este Alberdi es muy buen chaval… ¡lástima que sea comunista!". Como conocía su agitada vida y su forma de pensar lo tomé como un cumplido.

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Published in: on 06/05/2009 at 10:44 PM  Comments (1)  
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One Comment

  1. Querido Alberdi, yo también tuve un gran maestro (confederal, o sea, CNT) que fumaba caldo gallina a troche y moche: era Antoni Martí Bernasach, tintorero (del Ram d’ Aigua), discípulo de Peiró. Te recuerdo que según dejó sentado un gijonés insigne: Fumar favorece la salud.


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